

El camino de Juan
Estos días hemos experimentado el paso de Juan López por Honduras. Pocos fueron conscientes de su valía hasta que lo mataron. Y después de muerto la matriz mediática lo encumbró para utilizarlo para sus perversos intereses. Pero luego se apresuraron en enterrarlo de nuevo, como lo hicieron con Berta Cáceres.
Juan vivió para compartirse con los demás. Compartió su fuerza física en las acciones en defensa de Parque Nacional Carlos Escaleras y con la misma fuerza compartió su vida intelectual con todo el mundo, soñando y comprometiéndose en la construcción de una institucionalidad al servicio de las mayorías y de una iglesia sencilla de puertas abiertas y de camino hacia donde están los desechados del capital. Compartió todo sin esperar nada a cambio. Todo fue gratuidad en su vida.
Nunca se quedó encerrado en protagonismos estériles, en odios destructivos, en la espuma de los egos o en la comodidad de la pereza y de las seguridades. Abundan las historias entres sus compañeras de camino, de viajar a Tegucigalpa a las 2 de la mañana, sin dinero, más que con tortillas y queso para comer en el camino. Así también abundan las amenazas que recibió de representantes de Inversiones Los Pinares.
Juan dio un sentido profundo a la política. Muchos nos quedamos en la dimensión política de la organización popular, él la trascendió y consciente de los riesgos apostó también por la lucha electoral. Dijo que es un campo de batalla que también nos toca impulsar. Y lo hizo. En estos años como regidor, Juan dignificó la política, le dio sentido profundo a la función pública, como lo dijo su compañero frente a su cuerpo al momento de ser sembrado, “Juan fue honrado, humilde y comprometido con la lucha, un compa de verdad”. Ese liderazgo fue lo más temido por los conductores de la empresa minera, los conductores de lo público y del crimen organizado en la región, que al fin de cuentan son la misma cosa.
En los momentos más difíciles y sabiendo de los riesgos, preparó a su propia familia para la despedida. Con esa misma sencillez y claridad preparó a la iglesia local como lugar donde salvar y enraizar la defensa del Parque Nacional Carlos Escaleras. Juan se inspiró en el Evangelio y con su palabra inspiró a otros pastores de la iglesia. Su relación de fe y política lo llevó a radicalizar su alma en la humildad, la sencillez y la ternura, y a no descansar hasta lograr cambios coyunturales y estructurales. Esa fue la razón de su vida y así lo dejó escrito.
Parafraseando a otro mártir de la iglesia, con Juan López, Dios pasó por Honduras. Y pasó por el valle del Aguan, así como fue crucificado también bajo la cruz para seguir con su pueblo luchando por el ambiente y por la tierra. Ahí subyace la siembra y la resurrección de Juan, y desde ahí nos seguirá convocando e inspirando para que trabajemos por los cambios que este país necesita.
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