En contextos hostiles y marcados por la violencia, es necesaria la voz de una “Iglesia en salida” y comprometida con las problemáticas del mundo, que tenga una palabra firme en favor de quienes sufren la desigualdad, la pobreza y las guerras.

En 2016 fue creado el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, un organismo del Vaticano que trabaja en temas tan urgentes como la migración, la justicia social, la salud y el cuidado de la creación.

En Directo al Grano de Radio Progreso, dialogamos con el Cardenal Fabio Baggio Subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral para conocer el trabajo pastoral de la Iglesia a través de este organismo y el compromiso de la misma en realidades tan complejas y demandantes de una voz profética.

Karen Paredes (KP): ¿Cuál es la misión del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral? ¿Cómo se traduce esto en acciones concretas dentro o fuera de la Iglesia dentro del Vaticano? 

Fabio Baggio (FB): El dicasterio nació en el 2016 y después comenzó a funcionar el 01 de enero de 2017, retomando las funciones de cuatro dicasterios anteriores.  Un dicasterio estaba preocupado de las crisis humanitarias, un dicasterio se estaba preocupando de la pastoral de la sanidad de los enfermos. Otro dicasterio se estaba preocupando de la justicia y de la paz. Todas las funciones pastorales y sociales de los discasterios anteriores fueron asumidas por el nuevo dicasterio.

¿Qué estamos haciendo en este momento? Así como dice la Praedicate Evangelium, que es la nueva encíclica, el nuevo documento, no de la de la del Papa para la cuya para conformar la curia estamos tratando de servirle a las iglesias locales y también servirle al papa nuestro. A nuestro papa para darle todas las informaciones que corresponden al desarrollo humano integral. Y a todos estos sectores que acabo de nombrar de la crisis humanitaria hasta las migraciones y también tratando de identificar los problemas que están. Los obstáculos al desarrollo están presentes en las distintas partes del mundo y ayudando y asistiendo a las iglesias locales para que puedan encontrar soluciones a los desafíos que están viviendo. 

¿Cómo lo vamos haciendo esto? Con una metodología que hemos comenzado desde el desde el primer mes de actividades y no fue entregada directamente por el papa Francisco y nos lo dijo el papa Francisco que había tres cosas. Escuchar y escuchar y escuchar las tres cosas más importantes que son la escucha. Se parte siempre de la escucha de los problemas de la gente. Estando con la gente, esto es el sentido de una iglesia sinodal, la que se pone en la escucha de la gente y los problemas de la gente. Y así encontrando los desafíos que hoy día nos dicen, ¿por qué no podemos encontrar la felicidad que todo El Mundo merece, el desarrollo que todo el mundo merece? ¿Cuáles son los problemas reales y cuáles son las posibilidades de solución que existen y están al alcance? 

KP: ¿Qué papel juega la doctrina social de la Iglesia en esas decisiones y en estos proyectos que están trabajando desde el dicasterio, cardenal? 

FB: El punto de referencia de nuestro dicasterio es la doctrina social de la Iglesia. En este caso hay una codificación de la doctrina social de la Iglesia en un compendio, pero el papa Francisco nos llevó a la función de ampliar la doctrina social de la Iglesia con los nuevos desafíos que se están viviendo.

El paradigma tecnológico, la ecología integral, la inteligencia artificial. Y otros desafíos que hoy día se están presentando son más antiguos, como el tema de la justicia o el tema de la paz, de los armamentos, el tema de la venta de armas y todo, y esto en los textos que fueron producidos por el magisterio, por los obispos en los concilios liderado por el Papa mismo, fueron producidos pero que no están algunos principios importantes que tienen que motivar y al fin al mismo tiempo dirigir nuestra labor.

KP: ¿Cuál es la mirada de la Iglesia hacia las personas migrantes y refugiadas hoy en un mundo que cada vez se muestra más cerrado, más hostil? 

FB: Imagínense que cuando comenzamos el trabajo del dicasterio, el Santo Padre llamó al candidato y a este humilde servidor de ustedes para conformar una sección que se dedicara a migrantes y ahí añadimos también a todos los desplazados y también a las víctimas de la trata. Los migrantes y desplazados estaban en el corazón mismo del Papa Francisco y una de las razones por las cuales estaba en el corazón del Papa Francisco es porque los medios de comunicación y muchas veces también en algunos actores presentes en la ciudad actual mira a los migrantes con desprecio. Y piensan que migrantes significa problema, significa enemigo, significa invasor, significa persona que viene a molestar la vida que yo tengo.

En el sentido del Papa Francisco al buscar los últimos, al buscar los habitantes de las periferias existenciales, los migrantes que además de estar vulnerables, no tenían ni derecho, ni palabra y ni se le deja vivir, es para colocarlos en el centro.

KP: ¿Cómo se está trabajando estas crisis migratorias que vivimos actualmente desde este espacio del dicasterio? 

FB: Qué lindo es que la pregunta venga de una parte del mundo en el cual se siente de manera muy particular esta tensión migratoria, la llamo tensión migratoria porque siempre hubo migraciones hablando del corredor de Centroamérica, que siempre estuvo mirando al norte como un paraíso como una tierra prometida.

Se ha visto en las últimas década cientos de miles de personas por año viajando desde el sur hacia el norte, pero nunca como en estos últimos años. Motivados también por algunas nuevas tensiones políticas o a lo mejor motivados por tensiones ecológicas que se han generado a partir de fenómenos atmosféricos extremos que se dieron. Hemos visto a miles y miles de personas buscando un destino mejor, una situación mejor, pero nunca vimos flujos tan mixtos de personas y nacionalidades como en estos años, junto a los centroamericanos que se mueven hoy día tenemos a haitianos, africanos, chinos, personas que vienen de Sudamérica, que anteriormente no estaban en estas migraciones, que también se encuentran como un gran desafío a lo que es.

El movimiento migratorio actual, y quiero recordar la palabra del Papa Francisco, no son hermanos y hermanos, son hermanos y hermanas que se mueven, muchos de ellos vecinos de siempre, amigos y amigas que se van moviendo, son hermanos latinos, son hermanos de otro continente, muchos de ellos cristianos y cristianas, católicos y católicas, por lo cual, miembros de la misma iglesia.

Nos sirve que mostremos la cara más linda de Dios que la cara de amor y de caridad, de misericordia y acompañamiento y así reconociendo en cada uno de ellos Cristo que camina, Cristo que golpea la puerta diciendo, yo era extranjero y tú me recibiste. 

KP: ¿Qué tenemos que hacer como humanidad, Cardenal, para atender este tema de los migrantes y desplazados forzosamente, de los refugiados? ¿qué chip tenemos que adoptar como humanidad?

FB: Comienzo con la cosa más sencilla, y aquí recuerdo las palabras del Papa Francisco, hay una cosa que todo el mundo puede hacer, que es rezar. Y comenzamos con la oración porque como cristianos y cristianas la primera cosa que tenemos que hacer es rezar por cada una de estas situaciones y esto lo podemos hacer todos y todas.

La segunda, nunca tenemos que olvidar que somos actores políticos, somos personas, somos votantes, somos integrantes de sociedades y tomamos decisiones y tenemos que hacer que nuestros líderes sepan qué es lo que nosotros queremos, que se decida para el bien de toda la humanidad.

La tercera cosa, tenemos que terminar de pensar como estados individuales. Ya ha terminado el mundo de los estados individuales, ha comenzado un mundo globalizado en el cual sabemos que la decisión de un pequeño lugar influye en todo lo que es el resto del mundo.

La humanidad tiene que moverse, tiene que crecer en su sensibilidad y en esto va la función que tienen los medios de comunicación. Y nuestra función de escuchar a los medios de comunicación para no quedarnos en los titulares. Necesitamos de programas como este que nos permita reflexionar y pensar un poquito más sobre lo que está aconteciendo en el mundo para saber las razones por las cuales las personas se mueven, para saber las razones por la cual tenemos esos eventos extremos.

Este cambio climático exagerado que tenemos en este momento, reconocer cuál es nuestra responsabilidad y cuáles son las pequeñas acciones que podemos producir comenzando por el encuentro del otro, la cultura del encuentro. Salir al encuentro. La persona que tenemos que ayudar está a 2 m de nuestra casa. 

KP: ¿Cómo logramos que ese trabajo que se está haciendo en el dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral, pueda llegar hasta las organizaciones, espacios, comunidades cristianas, iglesias locales? ¿Cómo hacemos que esto baje?

FB: Nosotros necesitamos de ustedes. Es la primera, necesitamos de las radios, la radio, que son radios que llegan y alcanzan a cada uno y cada una en sus hogares. Necesitamos de los otros medios de comunicación, necesitamos de los párrocos y de las parroquias. Nosotros estamos en contacto con los obispos, con las Conferencias Episcopales, pero necesitamos que el mensaje baje y llegue directamente a la gente.

Necesitamos una iglesia sinodal, una iglesia que nos ayude a caminar y necesitamos también del feedback, la retroalimentación, porque muchas veces estamos hablando de cosas que están muy lejos de la gente, ayúdennos a hacer mucho más concretos.

KP: ¿Cómo interpretamos el tema de la justicia social? 

FB: Nosotros tenemos una cuestión muy clara, como cristianos y cristianas, esta tierra es un momento de paso y vamos hacia el reino de los cielos, eso lo tengo bien claro, pero lo que lo tenemos claro muchas veces es que esta tierra se tiene que transformar en el Reino de los cielos, porque este es el mandato que Dios dio a su hijo.

Nuestro compromiso para con todas las personas de este mundo cristianos y no cristianos, es construir el Reino de Dios, que es un reino de Justicia. Hasta cuando la justicia y lo digo, lo repito, hasta cuando la justicia no sea el pan de todos los días junto al pan que comemos, no sea el pan de toda la gente, nosotros no hemos terminado nuestras tareas.

Eso significa que la proclamación de la justicia corresponde a cada persona, la búsqueda de la justicia corresponde a cada uno de nosotros. Nosotros tenemos que seguir trabajando, nunca cansarnos de trabajar hasta cuando acá se construya el Reino de Dios, que es un reino de justicia y de paz.

KP: ¿Qué desafíos y oportunidades tiene hoy la iglesia para ser una voz profética en medio de los grandes problemas del mundo?

FB: Estoy convencido que la iglesia tiene la misión de ser voz profética más que nunca en este momento. El ejemplo más claro fue el papa Francisco. En algunos momentos yo me preguntaba cuál era la voz que se estaba levantando para defender al pobre al migrante, al desplazado, al violado, al abusado si no era la voz del Papa Francisco, y eso significa que él dio un ejemplo para toda la iglesia, una voz que se tiene que levantar.

KP: ¿Dónde encuentra los signos de esperanza en medio de tanta desesperanza de este mundo, Cardenal? 

FB: Qué lindo, qué lindo que el Santo Padre antes de despedirse nos dio el Jubileo de la Esperanza. Es lo que necesitamos más, algunos días me levanto en la mañana, casi llorando y mirando este mundo que sigue incrementando su guerra, quedándose en pequeñeces, en cambio hay que crecer juntos, la esperanza nos la da Dios, él tiene una promesa y la va a cumplir, va a transformar esta tierra en su reino. Claro que yo tengo que comprometerme, pero el Espíritu Santo es la única esperanza que tengo en este momento y la esperanza firme que tengo es en el cumplimiento de la promesa de Dios. 

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