

Política exterior y sus desafíos
Tenemos desafíos cruciales y complejos: las migraciones, el comercio exterior y la seguridad pública. Desafíos que se acentúan en el actual año electoral. Para afrontar estos desafíos es condición fortalecer las relaciones internacionales desde la autodeterminación y la soberanía nacional.
El fenómeno de la migración está íntimamente unido a buscar respuestas al problema real del desempleo y la inversión productiva. La conflictividad se acrecentará con las políticas anti migratorias impuestas por el gobierno de Trump.
Para ello será necesario redefinir las relaciones internacionales, particularmente con los Estado Unidos, puesto que prorrogar el TPS permitirá que al interior del país se desahogue la presión que ya tenemos con el abultado desempleo. Pero al interior del país será fundamental impulsar políticas agrarias, productivas, fiscales y económicas que aborden de raíz las causas productoras de desigualdad. Son insuficientes los bastan programas de emergencia para una asistencia mínima y temporal.
De igual manera, la protección de nuestros compatriotas migrantes, para reducir las amenazas y peligros, ha de pasar por nuevas y robustas relaciones con los gobiernos de México y Centroamérica, así como por el fortalecimiento de relaciones con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados de la ONU y la Organización Internacional para las Migraciones.
Más que narrativas políticas-diplomáticas nuestros compatriotas necesitan resultados eficaces para afrontar su triste realidad de sentirse constantemente amenazados por las deportaciones y las causas que los llevaron a inmigrar de Honduras.
No olvidemos que los Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de nuestro país y la relación se basa en el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos de América, tratado que incluso está bajo amenaza de Trump. Por ello, se abre la necesidad de diversificar la dependencia y fomentar la relación con muchos otros países. Asimismo, cae por su peso, el fortalecimiento de la seguridad jurídica, mejorar las relaciones con los inversionistas nacionales e internacionales y crear las condiciones de infraestructura de carreteras y puertos.
Y esto se une al desafío del narcotráfico, puesto que la criminalidad se ha complejizado en esas fusiones entre el narcotráfico, políticos, militares, policías y las maras y pandillas y el tráfico de persona. Todos estos desafíos están entrelazados y resolverlos es una tarea de política nacional e internacional, porque ante tantos desafíos, lo peor que le puede ocurrir a un gobierno es quedarse en repuestas demagógicas, que no es si no enterrar la cabeza como el avestruz.
