El Papa Francisco, fallecido este lunes 21 de abril de 2025, fue una de las figuras que más escuchó y acogió las voces de las comunidades afectadas por el modelo extractivista en América Latina y otras regiones del mundo. Así lo expresó en entrevista con Radio Progreso Dario Bossi, coordinador de la red Iglesia y Minería.

“Desde nuestro espacio tuvimos la oportunidad de hablar con él. En 2015, participamos en un encuentro en el Vaticano con personas afectadas o amenazadas por la minería a nivel global. Francisco las escuchó atentamente, y en muchas ocasiones, tanto en sus documentos como en sus discursos, manifestó no solo solidaridad, sino una profunda comprensión de lo que ocurre en los territorios”, relató Bossi.

Durante el Sínodo para la Amazonía, el Papa denunció de manera contundente las amenazas de la minería, una de las principales formas de violencia contra los pueblos y ecosistemas. Esa preocupación quedó plasmada en la exhortación apostólica Querida Amazonía, donde hizo un llamado firme contra el extractivismo. Esta postura, afirma Bossi, está en línea con la encíclica Laudato Si’, que este 2025 cumple una década desde su publicación y marcó un giro sin precedentes en la postura de la Iglesia sobre el cuidado de la “casa común”.

“Laudato Si’ representa un cambio radical en la lógica de la Iglesia, al asumir explícitamente la misión de cuidar la creación como parte esencial de la fe. El Papa Francisco dio un impulso decisivo, y ahora será tarea de toda la comunidad eclesial sostener ese camino de transformación”, señaló.

Dario Bossi junto al Papa Francisco.

Bossi destacó que uno de los grandes retos tras la muerte del Pontífice será continuar con el talante profético que caracterizó su pontificado. “Él se propuso como un continuador de las intuiciones del Concilio Vaticano II, ese momento clave que abrió nuevas luces para la Iglesia contemporánea. Francisco fue coherente con ese legado y lo llevó más allá”.

Jorge Mario Bergoglio —su nombre de nacimiento— leyó con agudeza un mundo marcado por el hambre, la guerra, la desigualdad y la violencia contra la naturaleza. Frente a estas crisis, sostuvo Bossi, la Iglesia mostró que puede ser un actor profético y eficaz.

“A quienes nos sentimos identificados con su magisterio, nos toca ahora el desafío de no dejar caer sus palabras ni sus gestos. Porque él no hablaba desde la teoría, sino desde acciones concretas, provocadoras e inspiradoras, que hoy más que nunca deben ser replicadas y actualizadas”, insistió.

Aunque la Iglesia venía reflexionando desde hace tiempo sobre el cuidado de la creación, las encíclicas de Francisco establecieron un nuevo marco teológico y pastoral. Para Bossi, estas no solo reafirman la vocación de cuidar la Tierra y todas sus criaturas, sino que colocan esa misión como una prioridad urgente ante la crisis socioambiental global.

“La Iglesia supo leer los signos de los tiempos y asumir su responsabilidad. Laudato Si’ nos invita a una conversión profunda: a cambiar nuestra visión del mundo, a salir del antropocentrismo que nos ha hecho creer que somos los únicos destinatarios de la belleza de la creación, para entrar en una relación de hermandad y cuidado recíproco con la Tierra, en alianza con el Dios creador de la vida”.

El legado socioambiental del Papa Francisco ha marcado un antes y un después en la historia de la Iglesia. “Quien asuma ahora su misión no podrá ignorar ese legado. Será fundamental cuidar la continuidad viva de su mensaje”, concluyó Bossi.