

Cuando el silencio es más rentable que la libertad
La libertad de expresión constituye uno de los pilares fundamentales de la democracia. En un contexto marcado por el creciente consumo de medios digitales y la profunda transformación del ecosistema informativo, el Sondeo de Opinión Pública exploró la percepción de la ciudadanía hondureña sobre el respeto a este derecho y la influencia que ejercen diversos actores sobre los medios de comunicación.
Al ser consultada sobre quiénes influyen más en las noticias y en los medios, el 31.6% de la población identificó a la empresa privada como el actor de mayor peso. Le siguen los partidos políticos, señalados por el 18.1%, y el gobierno, mencionado por el 17.9%. Por su parte, el 7.3% considera que el crimen organizado también influye de manera directa en los contenidos informativos, mientras que el 21.4% opina que ningún actor ejerce una influencia significativa sobre la prensa.
El estudio también incluyó una interrogante crucial: ¿Los grandes medios de comunicación apoyan al gobierno de Asfura? Con esta pregunta se buscó captar la opinión ciudadana sobre la cobertura que los medios otorgan a la gestión actual, caracterizada frecuentemente por un trato suave, respetuoso y, en ocasiones, de lavado de imagen. Los resultados revelan que el 67.2% de la población considera que los principales medios apoyan «mucho» o «algo» al gobierno del presidente Nasry Asfura, en contraste con un 30.9% que opina que dicho respaldo es «poco» o «inexistente».
Esta clara percepción popular sobre la condescendencia mediática con el poder político sintoniza con los silencios cómplices de los grandes medios de comunicación, una complicidad en aumento que nos obliga a plantear preguntas de fondo:
¿Qué relación existe entre el trato tierno de los medios corporativos hacia la administración de Asfura y la delicadeza con la que abordan el retorno del expresidente Hernández? ¿Por qué los medios corporativos guardan absoluto silencio sobre Fernando Cerimedo, el asesor electoral de Asfura que fue capturado en Bolivia tras descubrírsele granjas de troles utilizadas para manipular elecciones en Argentina, Chile, Honduras y Bolivia? ¿Por qué callan frente a un mercenario de la democracia? ¿Por qué se empeñan en proteger a un periodista que es símbolo de ignorancia y promotor de odio contra el pueblo garífuna?
Nunca antes se había evidenciado con tanta claridad y cinismo la estrecha alianza entre periodistas, medios de comunicación, políticos, élites empresariales y el crimen organizado. Lamentablemente, la tendencia dominante es un alarmante deterioro de todos los tejidos humanos en Honduras.

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