La organización plantea un Plan Nacional Extraordinario de Seguridad Alimentaria 2026-2027 y demanda recursos extraordinarios para los municipios afectados, transparencia en el uso de fondos y medidas para proteger la producción nacional.

El Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH) expresó su preocupación ante el deterioro de las condiciones climáticas, productivas y alimentarias que enfrenta el país durante 2026, particularmente por la prolongación de la sequía y el fortalecimiento del fenómeno de El Niño.

Según FOSDEH, la situación está afectando directamente las fuentes de agua, la producción agropecuaria y las condiciones de vida de miles de familias hondureñas, en un contexto marcado además por pobreza, inseguridad alimentaria y alta vulnerabilidad climática y económica.

En la propuesta divulgada señala que, desde el 18 de agosto, la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (COPECO) estableció alerta roja en 75 municipios, amarilla en 71 y verde en otros 88, lo que significa que 234 municipios del país se encuentran bajo algún nivel de alerta por la sequía asociada al fenómeno de El Niño.

Alerta por tiempo indefinido por COPECO Honduras.

Pérdidas agrícolas y mayor inseguridad alimentaria

La organización advierte que las pérdidas registradas en la cosecha de primera comprometen tanto la disponibilidad de alimentos como los ingresos de numerosas familias productoras. A esto se suman los altos costos de producción, combustibles e insumos agrícolas, que reducen la capacidad de recuperación de los pequeños productores.

El escenario podría agravarse si las lluvias continúan retrasándose o resultan insuficientes para garantizar la cosecha de postrera. De ocurrir, Honduras podría enfrentar una reducción adicional en la disponibilidad de granos básicos, mayores presiones sobre los precios de los alimentos, disminución de las reservas familiares y una creciente necesidad de asistencia alimentaria, especialmente entre los hogares con menores ingresos.

Ante esta situación, el FOSDEH sostiene que las decisiones adoptadas durante los próximos meses deben considerar no solo el cierre de 2026, sino también las condiciones alimentarias, productivas, ambientales y fiscales con las que Honduras enfrentará 2027.

Diez propuestas ante la emergencia

Como respuesta, el FOSDEH plantea diez medidas que buscan combinar la atención inmediata de la emergencia con acciones de mediano y largo plazo.

Entre sus principales propuestas está declarar una emergencia humanitaria y climática en los territorios severamente afectados, sustentada en información técnica y acompañada de mecanismos de financiamiento, intervención, transparencia, participación ciudadana y rendición de cuentas.

También propone diseñar e implementar un Plan Nacional Extraordinario de Seguridad Alimentaria 2026-2027, dirigido prioritariamente a los municipios, comunidades y hogares en mayor condición de vulnerabilidad, con participación del Gobierno Central, gobiernos locales, productores, organizaciones comunitarias, sociedad civil y cooperación internacional.

FOSDEH plantea además proteger y recuperar la producción nacional de granos básicos mediante semillas, insumos, financiamiento y asistencia técnica para pequeños y medianos productores afectados por las pérdidas de la cosecha de primera, así como preparar desde ahora la cosecha de postrera.

“Sembrar agua” y fortalecer las reservas de granos

Una de las propuestas centrales es impulsar una estrategia nacional denominada “Sembrar Agua”, concebida como una política integral para la cosecha, almacenamiento, infiltración, conservación y gestión comunitaria del agua.

El planteamiento incluye la construcción de reservorios, sistemas de captación de agua lluvia, rehabilitación y ampliación de sistemas de riego, protección y restauración de microcuencas y recuperación de suelos, con el objetivo de fortalecer la capacidad de los territorios para enfrentar futuras sequías.

El FOSDEH también demanda fortalecer y transparentar la Reserva Estratégica de Granos Básicos, incluyendo información sobre su disponibilidad, capacidad de almacenamiento, mecanismos de abastecimiento y necesidades proyectadas para 2026 y 2027.

Recursos extraordinarios y controles para evitar abusos

Otro de los puntos planteados está relacionado con el financiamiento de la emergencia. El FOSDEH advierte que adelantar transferencias presupuestarias a las municipalidades puede mejorar temporalmente su liquidez, pero no representa necesariamente nuevos recursos para enfrentar la crisis.

Utilizar fondos que ya estaban destinados a obras, servicios, programas o compromisos municipales podría afectar otras necesidades previstas en los presupuestos locales. Por ello, la organización considera que una emergencia de esta magnitud requiere financiamiento extraordinario, reglas claras y mecanismos específicos de control y auditoría.

En ese sentido, pide que cada recurso destinado a atender la emergencia pueda ser rastreado y que se publique información sobre los fondos asignados y ejecutados, las instituciones responsables, contrataciones, proveedores, beneficiarios, criterios de priorización y resultados alcanzados.

El FOSDEH enfatiza que la emergencia no debe convertirse en una justificación para reducir los controles públicos. Por el contrario, sostiene que mientras mayor sea la excepcionalidad y rapidez en el uso de los recursos, mayores deben ser la transparencia, la vigilancia institucional y la auditoría social.

La organización también demanda establecer responsabilidades administrativas, civiles y penales frente a la apropiación, desviación o utilización política de los recursos destinados a la emergencia.

Una respuesta que trascienda 2026

Finalmente, el FOSDEH llama a la cooperación internacional a revisar sus mecanismos de respuesta ante la nueva realidad climática y alimentaria de Honduras. Plantea pasar de intervenciones aisladas y de corto plazo hacia una cooperación que contribuya a anticipar las crisis, fortalecer sistemas productivos resilientes, garantizar seguridad hídrica y alimentaria y desarrollar capacidades en los territorios.

Para el FOSDEH, la respuesta a la emergencia climática debe integrarse en un Plan Nacional de Desarrollo integral e inclusivo, capaz de articular las medidas inmediatas con políticas económicas, sociales, ambientales y productivas de mediano y largo plazo.

“Lo que está en riesgo no son únicamente las cosechas”, advierte la organización, sino también el agua, los alimentos, los medios de vida, la producción nacional y las condiciones de subsistencia de una parte importante de la población hondureña.

Lee la propuesta del FOSDEH aquí: