

Dinero electoral sin fiscalización
La Unidad de Financiación, Transparencia y Fiscalización, mejor conocida como Unidad de Política Limpia, fue creada a instancia de la desaparecida Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH).
El objetivo de su creación fue supervisar y regular el financiamiento público y privado, la transparencia y fiscalización de los ingresos destinados a sufragar gastos de las actividades políticas de quienes aspiran a un cargo de elección popular.
Es importante recordar que la propuesta de la MACCIH era que esta Unidad fuera dirigida por una persona comisionada, pero el tripartidismo reformó la propuesta de ley para que fueran tres y así repartirse la naciente institución.
Por ello, no es casualidad que, como lo señala Gustavo Irías, director del Centro de Estudio para la Democracia, su desempeño en todas las elecciones haya sido decepcionante, generando una enorme deuda con el pueblo hondureño.
Y para las elecciones de 2025 parece que su desempeño será igual, ya que, entre otras cosas, el presupuesto que le corresponde será aprobado tardíamente por un Congreso Nacional paralizado.
Las implicaciones para nuestro remedo de democracia son graves, ya que esto significa que el dinero del narcotráfico, de la corrupción y de otras fuentes de dudosa reputación seguirá alimentando obscenamente las campañas electorales.
