

Medios de comunicación y defensa de sectores oprimidos
Uno de los rasgos esenciales del contexto continental actual es lo mediático. Usted está en Buenos Aires o en Bogotá, o en México o en Tegucigalpa y leeré o escuchará o mirará una noticia con el mismo enfoque y la misma orientación. Y aunque vea diversos medios, parece que se encuentra en un único medio porque todas las noticas, análisis e interpretaciones se encuentran situados en un férreo cerco mediático continental. Según los intereses que las grandes potencias tengan con las interminables guerras actuales, así las tratará el factor mediático dominante.
El cerco mediático continental nos dice un tipo de noticia con una orientación que no representa el sentir y la vida de las poblaciones mayoritarias excluidas. Si los medios estigmatizan a una persona luchadora defensora de ríos, los bosques o de la riqueza mineral, presentándola como contraria al desarrollo o revoltosa, entonces mucha gente humilde se traga “esa” verdad como única, y la gente pobre ataca a la gente que los defiende.
En una sociedad como la hondureña, el cerco mediático se hace mucho más fuerte por los bajos niveles de escolaridad y de formación que persiste en la mayoría de la población. De acuerdo a nuestros sondeos, la población que consume noticias es mayoritariamente aquella que ha alcanzado el sexto grado. Y consume noticias a través de medios televisivos que destacan el morbo con notas sangrientas y venden publicidad oficial.
¿Cuál ha de ser nuestro papel en una sociedad con fuerte cerco mediático? Sin duda que romper silencios y salir a la escucha de la palabra de la gente. Si el cerco mediático acusa a los defensores del ambiente de revoltosos y atentar contra el desarrollo, o se callan o manipulan la noticia cuando los criminalizan o asesinan, nos corresponde ser su voz, su pluma y ser sus micrófonos. Hemos de ser medios defensores de los defensores de derechos humanos y ambientales, y proteger a las comunidades amenazadas.
Hemos de ser medios que desde la búsqueda de la objetividad de las noticias y hechos, hemos de situarnos desde la protección de la población indefensa. Medios abiertos a toda la sociedad, pero desde la defensa de quienes son víctimas de un modelo organizado en la distribución desigual de las riquezas.
En una sociedad deteriorada como la hondureña, los medios que nos sostenemos en la fe cristiana, hemos de alimentar la esperanza a partir de la realidad clamorosa de quienes más sufren. Un servicio universal a partir de la defensa y protección de los pobres, los preferidos del reino.
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