

Muchas campañas con ausencia de debates y propuestas
Las campañas electorales en el presente año son un espectáculo tóxico, orillando a que se abra paso la violencia política.
Burdas campañas, fuera de lugar que entendiéndose y negociando bajo la mesa, crean ambientes de violencia apareciendo ante los medios y redes sociales como si fuesen candidatos con intereses irreconciliables. Nos están acostumbrando a oír insultos y que los candidatos se llamen unos a otros traidores a la patria, golpistas, comunistas, narco dictadores.
El propósito es deslegitimar al adversario, sin debate de por medio, sin abordar problemas. Todo se da en contexto de chambre e insultos. La desinformación y la propaganda oscura sacuden las redes sociales y busca manipular a toda costa la opinión pública. La confrontación se utiliza no solo para medir las fuerzas de los partidos políticos sino para provocar y profundizar la consigna: ¡Viva la polarización que nos entretiene!
En este escenario, la violencia política busca generar miedo y controlar la población sin necesidad de la agresión física, aunque la misma no se excluya. La manifestación más visible y brutal de la violencia política son los enfrentamientos físicos callejeros de los simpatizantes de los partidos rivales. Se comienza con los insultos hasta llegar a los golpes, se utilizan piedras, palos e incluso armas de fuego. Se ha abierto una atmósfera con consecuencias que pueden ser catastróficas.
Adicionalmente, crece la violencia discriminativa y selectiva hacia las mujeres de las distintas tendencias políticas. Aunque en los hechos las mujeres han dado muestras de ser mucho más capaces que los hombres, la campaña promovida por los hombres de la política busca descalificar a las mujeres, con un lenguaje misógino y machista.
Lamentablemente, este año 2025 está evidenciando campañas todavía más bajas y sucias que las de campañas anteriores, sin propuestas, sin debates en torno a los grandes desafíos y problemáticas nacionales. Un golpe de timón se ocupa en el país, que suponga cambio de actitud, cambio de mentalidad. No necesitamos pan y circo. Necesitamos pan con dignidad.
Sin embargo, cuánta razón tiene Einsten cuando nos recuerda que la medida de la inteligencia es la habilidad para cambiar, y aquí en nuestra Honduras la inteligencia no parece ser la medida más eximia que revolotee en los políticos que impulsan las campañas proselitistas. Los políticos no cambiarán por sí mismos, solo la conciencia movilizada de la sociedad los podrá obligar a cambiar.

Escuchar y descargar Nuestra Palabra