

Transición en la cultura digital
En la última década, la sociedad hondureña ha experimentado una transición en la cultura digital y en el uso de la matriz mediática. Para 2016, el 77.6 por ciento se informaba en la televisión, cayendo al 44.5 en 2025; mientras que las redes sociales pasaron del 1.4 por ciento en 2011 al 34.3 por ciento en este año.
En la última década, la sociedad hondureña ha experimentado una transición en la cultura digital y en el uso de la matriz mediática. Para 2016, el 77.6 por ciento se informaba en la televisión, cayendo al 44.5 en 2025; mientras que las redes sociales pasaron del 1.4 por ciento en 2011 al 34.3 por ciento en este año.
Esta transición implica un enorme desafío en materia de confianza para los periodistas, especialmente para los que se mueven entre la televisión y las redes sociales. Ya que el 40 por ciento la población no cree en nadie en internet. Entre quienes sí confían, el 28.3 por ciento cree en familiares y amigos, y el 21.4 por ciento confía en periodistas. En contraste, influencers, políticos y gobierno generan la mayor desconfianza.
En la medida que un periodista sale de su papel de informar, debatir y asume una identidad de influencer para masificar su mensaje, va perdiendo su credibilidad y confianza ante la ciudadanía. Aquí subyace un enorme desafío para el gremio periodístico.
Esta transición en la matriz mediática, abre nuevas preocupaciones y oportunidades sobre el papel de los medios digitales en la construcción de la cultura política ciudadana, su influencia en la opinión pública y la capacidad de inducir la intención de voto en los procesos electorales.
Un ejemplo del poder mediático de los medios digitales es el gobierno de El Salvador, y seguramente es el camino a seguir por los actuales candidatos y sus estrategas políticos. Nos queda la tarea de saber navegar en el mundo virtual, para saber separar el trigo de la paja, para concretar nuestro deber como ciudadanos.

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