El Papa Francisco fue el primer líder de la Iglesia católica proveniente de un país latinoamericano; fue el primero de todo el continente americano y del hemisferio sur. Y sumado a eso fue el primer papa jesuita.¿Pero qué pasó a partir de ahí? ¿Qué significó Francisco para la iglesia y para el mundo? ¿Qué esperar en el próximo papado?
En la entrevista de análisis de Directo al Grano de Radio Progreso, dialogamos con el sacerdote jesuita Roberto Jaramillo, Director del Secretariado para la Justicia Social y Ecología. Compartimos sus reflexiones sobre el legado del pontificado de Francisco y las tareas que deja a la humanidad.
Karen Paredes (KP): ¿Padre, conoció personalmente usted al papa Francisco?
Roberto Jaramillo (RJ): Sí, mira lo encontré unas dos o tres veces, pero sobre todo tuve la oportunidad de participar con él en el sínodo de la Amazonía (2019), durante el mes nos acompañó todos los días. Era una presencia amigable y sencilla en medio de 250 personas que estábamos todos los días con él.
KP: ¿Qué ha significado para usted, en su vida, la personalidad tan grande y fuerte como la del Papa Francisco?
RJ: Bueno, es difícil resumir la impresión y el impacto, sobre todo ahora en este momento de su despedida. Fue una sorpresa para todos nosotros tener un papa, no solo uno latinoamericano, el primer argentino, pero el primer jesuita y tal vez el último. San Ignacio de Loyola, nunca pensó que hubiese un papa jesuita y nosotros ni lo habríamos imaginado. Pero la mayor sorpresa fue haber descubierto un compañero absolutamente abierto a la acción del espíritu, atento a las realidades del mundo, siempre en sintonía con lo que veía que Dios quería de la Iglesia y del mundo, una persona supremamente sensible a las urgencias de la de la realidad. Es decir, un verdadero contemplativo en la acción, que es lo que debería caracterizar la vida de todo cristiano y de cada uno de nosotros.
KP: ¿Lo inspiró el papa Francisco?
RJ: Muchas, muchas veces. A seguir el magisterio de la enseñanza, los escritos, pero sobre todo el profetismo, la vida, los gestos del padre del papá. Francisco seguirá inspirando y seguirán siendo fuente. Su sencillez al compartir no solo lo que él pensaba sino lo que pensaban las conferencias episcopales de diversos continentes de diversos países. Las encíclicas y sus escritos siguen siendo una fuente de inspiración muy importante. Tenemos que sacarles el jugo, hay cosas que ya hemos leído lo suficientemente pero que no hemos meditado suficientemente.
Pero lo más inspirador era su manera de ser. O sea, cuando tú veías al papa que salía de una iglesia, de una celebración, en una procesión solemnísima y se iba a saludar a la gente y metía en problemas a la policía y a sus guardaespaldas, porque claro, es una personalidad y le pasa algunas cosas. Cuando reconocía con toda humildad, sus errores, pedía perdón. Yo creo que son las cosas que más nos impresionan y nos llaman la atención de la vida de Francisco.
KP: Francisco era jesuita. ¿Cómo ha sorteado la Compañía de Jesús y el superior general ese cruce aparentemente conflictivo entre un papa jesuita que debe obediencia al general y de un general que debe obediencia?
RJ: Bueno, la verdad es que Francisco era el superior por encima del Padre General, un papa el que sea, no solo Francisco, siempre será el superior mayor de la compañía. La compañía fue fundada para hacer bien al romano pontífice y a la Iglesia en las misiones que nos dé, de manera que eso estuvo muy claro. La compañía fue muy clara y el Padre General, particularmente Arturo Sosa, al entender que una vez que Francisco había sido elegido por los cardenales como papa, nosotros le debemos.
Yo llegué hace un año y medio aquí, ya el papa no podía salir fácilmente del Vaticano ya estaba en la silla de ruedas, pero él normalmente los 31 de julio venía a almorzar con nosotros en la curia y se tomaba un café. Descansaba en algún cuarto y regresaba al Vaticano. Otro de los gestos bonitos del papa es que siempre en sus visitas encontraba la manera de sacar 30 minutos para ir a saludar a sus compañeros jesuitas. Y no eran pedidos de los provinciales, porque ¿quién se atreve al papa a vivir en su ocupación, pedirle que nos visite? pero él sistemáticamente se mantuvo siempre muy cercana a la compañía, como muy preocupado de lo que hiciéramos y de lo que pudiéramos ayudarle.
KP: ¿Dónde mostraba la ternura y esos gestos el papa Francisco?
RJ: Te hablaré de mi experiencia. Durante ese mes en el sínodo de La Amazonia, el papa estuvo especialmente atento a los indígenas que estaban presentes. Después de las sesiones bajaba a un gran salón que hay en la sala de las audiencias y él se tomaba un café, hacia la fila, como todo el mundo y uno siempre lo veía como muy animado conversando con las religiosas, con las personas de las comunidades indígenas y especialmente las mujeres. Yo creo tenía especial delicadeza con las personas más simples. Me da que tenía mucha capacidad de preocuparse por los jóvenes y por los ancianos. De las fotos que más me han impresionado a mí en la vida, ha sido esa foto que el papa Francisco besaba la cabeza de una persona completamente deforme, cosa que no es fácil y él lo hacía desde el corazón y uno veía que no era como un show.
En estos últimos días lo que más me impresionó fue su tenacidad. Una cosa que me pareció muy bien es que sus últimas palabras fueron para agradecerle al enfermero que lo había sacado a la plaza el día de la Pascua. El papa estaba completamente consciente de lo que estaba haciendo… él necesitaba respirar y oler a oveja porque eso le daba vida y se nos acabó y se nos fue, como nos iremos todos…
KP: ¿Qué cambios en la Iglesia ha dejado Francisco?
RJ: Hay muchas cosas que intentó cambiar, unas que consiguió adelantar, otras que creo que, señaló caminos, por ejemplo, una muy evidente es la certeza que tenemos todos hoy de que la Iglesia es una iglesia hecha de pecadores. Y que en la iglesia todos cabemos. Los que nos gustan y los que no nos gustan y que las debilidades humanas no son pecados. Desde la primera respuesta que tuvo en el avión cuando le preguntaron si había sitio para los homosexuales en la iglesia, dijo, oye y yo, ¿quién soy para juzgarlos? Hasta la actitud que tuvo reconociendo sus errores y de apreciación en el juicio en los problemas con la Iglesia chilena, por ejemplo. O su capacidad de reunirse con líderes de todo el mundo, de diversas religiones, de diversas ideologías para intentar construir la paz.
Creo que el Santo Padre intentó abrir un espacio muy importante para la participación de las mujeres en la vida de la Iglesia. Hoy la gobernadora, la presidenta del Estado Vaticano, es una religiosa. También nombró por primera vez, una prefecta de un dicasterio. Es decir, él tenía una idea que yo creo que habrá que estudiar, de que la participación de la mujer no debe ser reducida al aspecto sacramental y eso está bien y a mí me parece que eso es importante porque lo sacramental es una parte de la vida de la Iglesia y la mujer está presente. Las mujeres en general en su diversidad y en sus carismas, están presentes en todo el resto. Uno puede preguntarse por qué si están presentes en todo el resto no pueden estar en esta parte también, pero bueno, eso no lo veía claro y no lo consiguió ver claro. Pero es evidente que en ese sentido abrió puertas muy importantes.
Y, por último, toda su insistencia en la sinodalidad. Esa es una palabra muy rara que solo se usa en la iglesia. Pero que quiere decir que todos somos iguales y que todos caminamos juntos. En ese sentido el recuperó muy definitivamente, una visión de la Iglesia más pueblo de Dios que de una organización jerárquica.
KP: ¿Cuáles son las tareas que nos deja?
RJ: Yo pienso que, si le preguntáramos al papa Francisco, cuál es la tarea, diría: recen. A veces no sabemos por dónde es que hay que caminar y el papa Francisco cuando dio las cuatro preferencias apostólicas, insistió en la primera, mostrar el camino hacia Dios. No sólo es la primera, es la fundamental, es la base sobre la cual el resto puede ser. Entonces creo que la primera recomendación del Papa sería intenten entrar en sintonía con el Espíritu Santo antes de decir cualquier cosa, antes de planear cualquier cosa. Intentar hacerlo personal y colectivamente también, en una parroquia, en una Universidad o en una misión indígena, en un trabajo científico o en un trabajo pastoral con niños o, con jóvenes o con adultos. Creo que esa sería la primera, el primer desafío. El papa Francisco era un contemplativo, era alguien que tuvo tantos sucesos y tuvo tanta acogida, logró mostrar tan limpiamente la manera de proceder de Dios.
Y, eso es lo que le pasaba a Francisco. Yo creo que era de mirar y de mirar y de contemplar. Identificarse con ese Jesús crucificado al lado de los niños, de las prostitutas, de los leprosos. Ese, yo creo que es el primer desafío, el resto para mí, viene por consecuencia; el perdón, la misericordia, el servicio, la preparación, la discusión, el diálogo, todo eso viene después de mirar el mar, a ver si se devuelven los ojos azules, como reza el poeta.
KP: En cuanto a las reformas sociales, políticas de las que él también mencionaba ¿cuáles son esas tareas que tenemos que seguir como humanidad?
RJ: Yo creo que el Papa nos señaló tres o cuatro cosas muy importantes. Primero, la amistad social, Fratelli Tutti, una encíclica que hay que leer y releer. Insiste en que la única salida de este mundo cada vez más construido, de intereses individualistas, personalistas, corporativos, financieros, nacionalistas, fundamentalistas, en la amistad social. Creo que esa es un concepto que debemos profundizar. Y él retomó una frase muy importante de Juan Pablo II, que le recordaba que la política es la máxima manifestación de la caridad. Es una cosa importante, la amistad social y la política como máxima manifestación de la caridad, la de pensar y actuar y trabajar por el bien común como la máxima manifestación de caridad.
La segunda, que es muy evidente y que yo creo que tenemos que profundizar más todavía es el Laudato sí’, la responsabilidad ética y moral que tenemos con relación al cuidado del planeta. El panorama no es nada positivo. Los países se cierran cada vez más. La carrera armamentista empieza a dispararse porque los jugadores del ajedrez, los poderosos están cada vez más distanciados. Y el planeta es el que va a sufrir. El cambio climático afecta a las personas más pobres.
La tercera cosa, es que yo creo que el papa nos deja como gran desafío es la caridad política. La iglesia está en el mundo, no para que pasemos por el mundo pensando en el cielo… Por lo menos no solo para eso, sino para que pasemos por el mundo transformándolo. El diálogo, la conversación y la capacidad de entenderse con otras religiones, con otras culturas, con otros pueblos, la diversidad, lo comenzó él y fue especialmente profético.
KP: Y a partir de Francisco, ¿qué quisiera el padre Roberto Jaramillo que venga del nuevo papa?
RJ: Yo quisiera un papa que pueda seguir las mismas huellas del anterior. Yo quisiera que el próximo papa pueda seguir viendo las preocupaciones del Papa Francisco, que al final también son las preocupaciones del mundo no. Creo que tiene que ser un papa que se ponga en sintonía con Francisco, con lo que el espíritu pide y que continúe esas dimensiones que no fueron invenciones de Francisco, fueron cosas que él fue decantando a partir de su contemplación y de escuchar a la iglesia del mundo respecto al cuidado de la ecología, la caridad, la participación de los jóvenes y del diálogo con única salida para los problemas internacionales.
Le pido a Dios que nos dé un papa que no nos encierre en la sacristía y que nos ponga a pensar en el propio ombligo. Todo lo contrario, que pueda seguir las mismas indicaciones de compartir otras culturas, ver con otra perspectiva, con otro discurso. Creo que Francisco logró poner temas, que son los temas de la actualidad, tratados de manera colectiva.
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