

Cinco tareas
Cinco son las tareas, entre muchas otras, que recogemos del Papa Francisco. Son invitaciones para quienes deseamos ser fieles a su espíritu apostólico una vez que ha descansado en los brazos del padre.
Primera tarea: que la Iglesia sea Iglesia de los pobres y para los pobres, es decir que su misión se identifique con quienes padecen las consecuencias de un mundo atrapado en las desigualdades. Es la opción con los descartados, las mujeres abandonadas y reprimidas y las poblaciones de migrantes, desplazados y refugiados. Una misión que ha de situarnos desde las periferias históricas y existenciales de la humanidad.
Segunda tarea: la defensa, cuidado y protección de la naturaleza a la que nuestro llorado y amado papa Francisco llamó proféticamente como nuestra “Casa Común”. Defender el agua en contra de la dinámica privatizadora así como proteger los bosques y luchar contra la legislación que en cada país busca legalizar la depredación y explotación indiscriminada de los bienes naturales por parte de las multinacionales. Esta tarea es la dimensión social de la misión evangelizadora de la Iglesia.
Tercera tarea: lucha por la paz en un mundo atrapado en guerras que como siempre dijo nuestro Papa, son una derrota de la humanidad. Luchar por la paz se ha de expresar en países como Honduras en contrarrestar los factores dinamizadores de la violencia y la inseguridad; en hacer frente a la necesidad de una legislación agraria que transforme la actual tenencia de la tierra; en definir nuevas coordenadas fiscales que aseguren que la gente tribute al Estado conforme a sus ingresos, ganancias y propiedades; Luchar por la paz significa desactivar todos los factores que ensanchan la brecha entre ricos y pobres.
Cuarta tarea: defender a las personas, los grupos y sectores vulnerables ante el poder patriarcal y machista que se expresa en abusos sexuales, la pedofilia y los abusos de autoridad de quienes ejercen poder. Esto supone un compromiso a fondo por construir nuevas relaciones de género, en donde nadie sea más y sea menos, todos iguales, como hijos e hijas de Dios.
Quinta tarea; lucha frontal contra la corrupción y la impunidad. El papa Francisco se atrevió a tocar la administración corrupta en el Vaticano, lo que le generó enemistades que vienen amenazados sus perversos intereses. Y esto le dio autoridad para denunciar y exigir administraciones transparentes y el uso de recursos públicos como un servicio sagrado a la sociedad.
Si estas cinco tareas las convertimos en plan de vida y misión dentro de la iglesia, sin duda estaríamos en la senda que un día abrió el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, y la senda que siguió hasta ofrendar su vida San Óscar Romero. Estas tareas quedan como luces y engrandecen al Papa Francisco ahora que ha sido llamado al regazo del Padre.

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