

Ley de Salud en el Trabajo: una deuda pendiente
El nombre de Paula Urbina es ampliamente reconocido entre las obreras de la industria maquiladora del norte de Honduras. Dueña de su dignidad y convencida de que quien no lucha permite que le vulneren sus derechos, Paula logró lo impensable: que la empresa Gilda, de capital canadiense, la reintegrara a su puesto tras un despido injustificado luego de padecer dolencias físicas causadas por años de trabajo repetitivo en la maquila.
Desde los primeros signos de dolor muscular, Paula buscó ayuda. No tardó en encontrarla, allí estaba la Colectiva de Mujeres Hondureñas (CODEMUH), una organización con sede en Choloma, Cortés, que desde hace décadas acompaña a trabajadoras de la maquila, a pesar de sus limitados recursos, enfrentando tanto a funcionarios públicos como a empresarios que se niegan a garantizar condiciones laborales dignas.
Con el respaldo de CODEMUH y tras dictámenes médicos que confirmaban el origen laboral de sus padecimientos, la empresa se vio obligada a reubicarla. Paula ingresó siendo una joven sana, pero hoy sufre de una hernia en la columna, tendinitis en hombros y muñecas, y dolores crónicos que le dificultan incluso tareas cotidianas como peinarse o barrer. Esta es la secuela de confeccionar 500 docenas diarias de prendas de vestir en condiciones físicas inhumanas.
Su historia, sin embargo, no es una excepción. Es una entre miles en una industria que emplea a más de 150 mil personas en Honduras y que, pese a los múltiples privilegios fiscales y políticos que recibe del Estado, ha devenido en una maquinaria extractiva que consume cuerpos y vidas, dejando tras de sí trabajadoras enfermas, mal pagadas y con sus derechos laborales pisoteados.
Por casos como el de Paula, CODEMUH elaboró la Ley de Salud en el Trabajo. Esta iniciativa busca actualizar el Código del Trabajo hondureño y reemplazar su enfoque reactivo, centrado en la reparación del daño, por uno preventivo que anteponga la salud física y mental de las y los trabajadores.
Las cifras son alarmantes: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de dos millones de personas mueren cada año en el mundo por causas relacionadas con el trabajo. Una legislación como la propuesta por CODEMUH contribuiría a cambiar esta realidad, avanzando hacia el principio de igualdad y garantizando condiciones laborales seguras tanto en el empleo asalariado como en el trabajo por cuenta propia.
Pese a su importancia, la Ley de Salud en el Trabajo fue introducida al Congreso Nacional hace más de dos años y permanece engavetada. Su aprobación implicaría avances clave como la ampliación del catálogo de enfermedades profesionales —incluyendo trastornos musculoesqueléticos y mentales como el estrés o la depresión— y crear una instancia pública que acompañe, evalúe y dé seguimiento a estos casos.
Esta ley no solo es una deuda histórica con la clase trabajadora hondureña, también es una herramienta para construir empleos dignos, sanos y seguros. Empleos para vivir, no para sobrevivir. Porque el trabajo no debe enfermar, ni mutilar, ni matar.

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