

Una grave situación de violencia sexual contra nuestras niñas
La filósofa española, Ana de Miguel, señala que la violación sexual “forma parte del proceso de intimidación masculina del que son víctimas todas las mujeres, no solo las que han sido violadas”.
Esto es así porque las que no han sufrido una agresión sexual saben que son víctimas potenciales y, por tanto, deben limitar su libertad en el ámbito público, pues el mensaje es claro: “una mujer ‘sola’ está en peligro”.
Esta situación funciona como un mecanismo eficaz para retenerlas en el espacio que siempre les asignó la sociedad patriarcal, es decir, el espacio privado. Sin embargo, ni siquiera en este espacio están seguras.
Según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, cada seis horas se produce una agresión sexual y la mayoría de las víctimas son niñas de entre 10 y 14 años.
En este sentido, de cada cien mujeres que son víctimas de una violación sexual, 55 tienen ese rango de edad y el 77% de los abusadores son hombres cercanos a las víctimas, es decir, conocidos y familiares.
Como lo señala la Corte Interamericana de Derechos Humanos, las niñas tienen una especial vulnerabilidad, especialmente en la esfera familiar, así como mayores obstáculos y factores en contra en su búsqueda de justicia.
El Estado de Honduras sigue en deuda con nuestras niñas porque, aunque la violación haya sido cometida por un particular, no ha adoptado políticas integrales para prevenir, sancionar y erradicar este tipo de violencias.

Escuchar y descargar Nuestra Palabra