Martes 18, Junio 2024  

Necesitamos una estrategia de seguridad a largo plazo

Cuando ante una grave crisis de seguridad un gobierno receta más cárceles, aumento de las penas y modificación de delitos, y más presupuesto para los militares y los policías, solo refleja la adopción de un “populismo de la seguridad” que genera réditos electorales y la percepción de que algo se está haciendo para reducir la violencia.

Esto no quiere decir que el Estado no deba usar la represión para combatir el crimen, sino que ésta por sí sola no es suficiente y adecuada, pues parece ignorarse que la violencia es, en gran medida, producto de los graves problemas sociales, culturales y económicos aún no solucionados.

En este sentido, como lo plantea Llobet Rodríguez, “la mejor forma de combatir la delincuencia no es a través de más pena privativa de libertad y más prisión preventiva, sino por medio de una labor preventiva que trate de solucionar los problemas sociales que causan la delincuencia”.

Las medidas anunciadas por el gobierno no atienden las causas de la criminalidad, sino sólo sus efectos. Es necesario que también se combatan los factores generadores del delito con acciones orientadas a intervenir en las condiciones de extrema pobreza, exclusión social y de derechos como la educación, la salud, la vivienda y el empleo.

Como lo señala la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la mejor estrategia a largo plazo contra la violencia es la construcción de una política pública que surja de amplios consensos políticos y acuerdos sociales que conduzcan a un abordaje integral de la criminalidad que combine represión con prevención.