Sábado, 25 Noviembre 2023  

Por una sociedad libre de violencia machista

La violencia está unida al paradigma dominante de poder, que entiende las relaciones de arriba para abajo, es decir, vertical, y quien está arriba decide sobre quién está abajo. Un poder que se define a partir del dominio, control, opresión y fuerza. Detrás de este paradigma dominante subyace la cultura patriarcal, que entiende el mundo, la vida, el sexo, el dinero y todas las relaciones a partir del poder de los varones.

Mucha de la violencia que domina en Honduras remite a esta cultura y a este poder y se ejerce mayoritariamente en contra de las mujeres. La violencia contra las mujeres es cualquier tipo de agresión emocional, física, sexual o económica realizado en contra de ellas por el varón. Y la violencia muchas veces se expresa en el espacio público, en las calles, el trabajo, pero también en el doméstico en donde las mujeres son víctimas de parte de sus esposos, compañeros de vida o novios.

En nuestra sociedad cualquier mujer puede ser agredida: no importa si es profesional o no, joven o vieja, casada o soltera, rica o pobre. El maltrato hacia las mujeres por parte de sus compañeros de vida, esposos o novios se da en todos los sectores de la sociedad. Pero entre todas las mujeres, las más agredidas sin duda siempre las más pobres.

Hay diferentes maneras de maltratar a una mujer. Una de ellas, y la que parece más inocente, es la burla, mediante la cual el varón ridiculiza a la mujer. Otra forma de maltrato es aquella en que el varón hace sentir a la mujer inútil e incapaz. Después sigue el insulto, un pequeño empujón, luego le deja ir el primer golpe físico. El grado de violencia aumenta y a los pasos anteriores de violencia le sigue la agresión con algún objeto contundente, y por último puede suceder el asesinato, el femicidio; y cuando el Estado no investiga y los casos están impunes estamos hablando de un feminicidio.

Muchas mujeres piensan que la conducta de sus compañeros puede cambiar. Pero eso es falso. El varón que maltrata a una mujer tiene un problema profundo. El que más castiga y cela a la mujer es el más inseguro, el más débil y trata de superar su problema maltratando a un ser a quien quiere tener bajo su control. Por otro lado, quien maltrata a su esposa o compañera, muestra el desprecio por sí mismo castigando a uno de los seres que más lo puede llegar a querer.

En los últimos tiempos se han creado en Honduras y a nivel internacional diversos organismos eclesiales, estatales, no gubernamentales y convenios internacionales que tienen como fin proteger a las mujeres perseguidas y maltratadas y por crear estructuras protectoras de sus derechos. Sin embargo, queda casi todo por hacer todavía. La gran tarea es la siembra permanente de una nueva cultura que alcance la igualdad de derechos, deberes y dignidad entre los varones y las mujeres en una sociedad libre para siempre de cualquier manifestación de machismo y de violencia patriarcal.