

La política hondureña
En medio de las acusaciones y denuncias las elecciones primarias concluyeron con su debida declaratoria por el CNE. Y no podía ser de otra manera, porque nuestras élites políticas y empresariales pueden dudar o boicotear cualquier cosa, menos los procesos electorales.
Mientras llega el segundo tiempo de la contienda, podemos aprender del proceso recién pasado. Una lección para los nuevos participantes que vienen de experiencias de organizaciones populares, es que para ser candidato hay que despojarse de valores éticos y de la dignidad. Es un alto costo a pagar, pero con ética y dignidad es imposible pasar el filtro del coordinador de la corriente, del coordinador del partido y del propio electorado.
Y esto es así porque la participación en las elecciones es una inversión con intereses personales, familiares o de grupo. Estas elecciones dejan bastante claro que la democracia y el Estado de derecho es lo que menos importa. Para que nos entendamos: todo tiene un precio en la participación política.
El tanto tienes, tanto vales, es lo definidor de las planillas. La ubicación en la planilla tiene costos diferenciados, y es así porque los candidatos que quedan de primero tienen mayores probabilidades de ganar, al menos así se vende a los participantes. Pero también hay costos diferenciados en las corrientes, las que tienen el respaldo de la coordinación y controla la estructura nacional del partido, es la más cara, ahí no hay espacio para candidatos sin dinero.
Para muestra un botón, un aspirante a diputado en el departamento de Yoro en uno de los partidos grandes, solicitó participar en una corriente, sin dudarlo le dijeron que sí, solo que tenía que aportardos millones para inscribirlo. Y como este caso abundan los testimonios, como una práctica normalizada en la política hondureña.
Otro botón para mostrar, es la de diputados que gastaron como candidatos en las elecciones primarias más de lo que pueden obtener en salarios en cuatro años en caso de salir electos. Y no queda la menor duda de que harán lo que tengan que hacer para recuperar la inversión y obtener más ganancias.
Las historias de las ganancias de los diputados abundan, unas las pudimos conocer en los juicios de Nueva York, pero hay otras menos espectaculares, pero igual de corruptas. Cuenta un grupo de campesinos que necesitaban meter un proyecto de ley al Congreso Nacional, que les facilitara la actividad económica que hacen, buscaron la ayuda de un diputado respetado en el mundo de derecho, y éste les dijo que con gusto lo hacía, solo que tenían que pagarle 10 millones de Lempiras. Así va nuestra democracia, y muchos de estos barones de la política están intensamente buscando la reelección y en noviembre volverán recargados.

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