“Magnifica Humanitas” advierte sobre los riesgos de la deshumanización digital, el poder tecnológico y la concentración económica, mientras llama a construir una sociedad centrada en la dignidad humana y el bien común.

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El Papa León XIV publicó el 25 de mayo de 2026 su primera encíclica, Magnifica Humanitas, un documento centrado en los desafíos éticos, sociales y espirituales que enfrenta la humanidad ante el avance de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. La publicación coincide con el primer aniversario de su pontificado y con los 135 años de la histórica encíclica Rerum novarum (De las cosas nuevas) de León XIII, considerada el punto de partida de la Doctrina Social de la Iglesia.

Bajo el subtítulo “Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, el documento plantea un amplio discernimiento sobre el rumbo que está tomando el mundo frente al crecimiento del poder tecnológico y digital. A lo largo de más de cien páginas, León XIV advierte sobre el riesgo de una sociedad deshumanizada, dominada por la lógica del mercado, el control tecnológico y la concentración del poder en grandes corporaciones privadas.

Desde las primeras líneas, el Pontífice sostiene que la humanidad atraviesa una elección decisiva: “levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. La referencia bíblica a Babel sirve al Papa para alertar sobre una civilización que absolutiza el poder técnico y pretende construir un futuro sin límites, mientras sacrifica la dignidad humana, la diversidad y el sentido comunitario.

En contraste, la encíclica recupera la imagen de la reconstrucción de Jerusalén, presentada como símbolo de una humanidad que trabaja desde la escucha, el diálogo y la corresponsabilidad compartida. El Papa afirma que el verdadero desafío no es escoger entre aceptar o rechazar la tecnología, sino decidir “entre construir Babel o reconstruir Jerusalén”, entre un poder que busca dominar y una humanidad que apuesta por la comunión y la convivencia fraterna.

Aunque León XIV reconoce que la tecnología y la inteligencia artificial han generado importantes avances para la humanidad, insiste en que estas herramientas no son neutrales y adquieren el rostro de quienes las diseñan, financian y controlan. Y expresa, además, su preocupación por el creciente poder de actores privados transnacionales capaces de influir en la vida cotidiana, las decisiones sociales y el imaginario colectivo.

“La cuestión no se limita a la regulación”, advierte el Pontífice, quien llama a preguntarse quién detenta hoy ese poder y hacia qué fines lo orienta. En ese sentido, sostiene que la humanidad vive un cambio de época en el que muchas personas observan desde lejos el avance tecnológico sin participar realmente en las decisiones que marcarán el futuro colectivo.

Uno de los ejes más fuertes del documento es la defensa de la dignidad humana frente a nuevas formas de deshumanización digital. León XIV alerta sobre la idolatría del lucro, la uniformidad que aplana las diferencias y la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos.

Frente a ello, el Papa insiste en la necesidad de permanecer profundamente humanos en medio de la revolución tecnológica. “El verdadero progreso nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar, de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa”, afirma el documento.

La encíclica sostiene además que el progreso auténtico no puede medirse únicamente desde la eficiencia, la innovación o el crecimiento económico, sino desde la dignidad de las personas y el bienestar de los pueblos. León XIV cuestiona las narrativas transhumanistas y posthumanistas que presentan la tecnología como una vía para superar las fragilidades humanas o sustituir dimensiones esenciales de la persona.

“La verdadera realización no nace de la eliminación de las fragilidades, sino de un crecimiento armonioso”, sostiene el texto, recordando que la libertad, la responsabilidad y la solidaridad deben caminar juntas.

Papa León XIV publicó el 25 de mayo de 2026 su primera encíclica, Magnifica Humanitas.

Otro aspecto central de la encíclica es la relación entre verdad, democracia y comunicación. León XIV advierte que las tecnologías digitales y la inteligencia artificial tienen un impacto profundo sobre la circulación de la información, la percepción de la realidad y el imaginario colectivo. En respuesta, propone construir una “ecología de la comunicación” y fortalecer una alianza educativa para la era digital, donde la escuela, la formación crítica y la alfabetización digital tengan un papel central.

El documento también dedica un amplio espacio a la situación del trabajo humano en la transición digital. El Papa advierte sobre el desempleo, la precarización y la reducción de la persona a un simple dato productivo dentro de sistemas automatizados. En continuidad con la tradición social de la Iglesia, reafirma que el trabajo posee un valor humano y social que no puede quedar subordinado únicamente a las dinámicas del mercado o de la productividad tecnológica.

En el plano económico y político, León XIV denuncia que las desigualdades actuales no son solamente resultado de comportamientos individuales, sino también de estructuras económicas e institucionales injustas. Retomando principios históricos de la Doctrina Social de la Iglesia como el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad y el destino universal de los bienes, el Papa plantea que estos continúan siendo criterios fundamentales para orientar las transformaciones del presente.

El Pontífice cuestiona una cultura del poder basada en la fuerza y el dominio tecnológico, insistiendo en la necesidad de fortalecer el diálogo, la diplomacia y la construcción de paz, advirtiendo sobre el riesgo de normalizar la guerra y el uso de la IA en sistemas armamentísticos.

A lo largo de la encíclica, León XIV insiste en una corresponsabilidad colectiva frente al futuro tecnológico. Invita a científicos, empresarios, trabajadores, educadores, legisladores, movimientos sociales y comunidades de fe a participar activamente en la construcción de un modelo tecnológico centrado en la persona humana y no únicamente en el beneficio económico o el control social. Asimismo, un llamado directo a no convertirse en “arquitectos de Babel”, sino en “constructores de comunión”.

El Pontífice exhorta a colocar a Dios en el horizonte y al ser humano en el centro de las decisiones, insistiendo en que el futuro no puede edificarse excluyendo a los pobres, los migrantes, los enfermos o los más vulnerables.

Con Magnifica Humanitas, León XIV inaugura su pontificado social retomando la tradición de las grandes encíclicas sociales de la Iglesia Católica, pero situando en el centro de la reflexión uno de los temas más determinantes del siglo XXI, el futuro de la humanidad en tiempos de inteligencia artificial.


Fotografía: Crédito AFP